El eccema es una afección que puede causar inflamación, picazón y sequedad en la piel, así como la aparición de sarpullidos, parches escamosos, ampollas y/o decoloración en la superficie de la piel. El eccema es bastante común y afecta a más de 30 millones de estadounidenses. Puede ser leve o grave y puede aparecer a cualquier edad, aunque es más frecuente entre los niños y los adolescentes. En muchos casos, el eccema es una afección crónica que se agudiza periódicamente.

Los tipos de eccema incluyen:
El eccema puede ser el resultado de diversas causas, que difieren de una persona a otra. La genética suele ser un factor, ya que algunas personas tienen una piel que no es capaz de retener adecuadamente la humedad necesaria para mantenerse sana. Si bien el eccema no es contagioso, también existen factores ambientales que pueden entrar en juego. Muchas formas de eccema pueden ser desencadenadas por reacciones alérgicas o respuestas inmunitarias, y el estrés también puede desempeñar un papel importante en la aparición de brotes de eccema. Asimismo, es más probable que se produzca eccema si vive en un clima muy seco o tiene un trabajo en el que se expone frecuentemente a sustancias químicas irritantes.
Puede haber una gran diversidad de síntomas según el tipo y la gravedad del problema. Algunos de los signos más comunes del eccema incluyen piel seca, parches escamosos y/o erupciones cutáneas que causan enrojecimiento, picazón, irritación e inflamación. El eccema puede aparecer en cualquier parte de la superficie de la piel, pero surge más comúnmente en el cuello, las manos y los pies, y en los pliegues de la piel, como en los codos y las rodillas. Si la piel se vuelve muy seca, puede agrietarse y sangrar.
Las causas del eccema no siempre se pueden identificar definitivamente, pero hay una variedad de factores que pueden ponerle en un riesgo mayor. La genética puede ser un factor contribuyente importante, ya que es más probable que desarrolle muchos tipos de eccema si tieneantecedentes familiares de la afección. El eccema también puede ser desencadenado por factores ambientales, y también corre un mayor riesgo si tiene alergias o vive en un clima frío y seco. Los brotes también pueden ser más probables si se encuentra bajo un estrés emocional severo.
Por lo general, un dermatólogo puede diagnosticar el eccema mediante una exploración física de la piel. En algunos casos, puede ser necesaria una biopsia cutánea, en la cual se extrae una pequeña cantidad de piel para realizar pruebas con el fin de determinar la causa precisa de la erupción.
Los tratamientos para el eccema dependerán de la naturaleza y la causa del problema, pero pueden incluir cremas hidratantes para la piel, corticoesteroides tópicos, o cremas o ungüentos que modulan la respuesta inmunitaria de su cuerpo. Es posible que le indiquen que evite ciertos irritantes o alérgenos si están contribuyendo al problema. La fototerapia, también conocida como terapia de luz, también puede ser útil para los sarpullidos por eccema que no responden a los tratamientos tópicos. En casos graves, pueden ser necesarios inmunológicos sistémicos o productos biológicos para mediar la respuesta inmunitaria que causa los brotes de eccema.

No todas las causas del eccema se pueden evitar, pero las medidas preventivas útiles incluyen hidratarse regularmente, acortar los baños y las duchas, y evitar cualquier desencadenante químico o alérgico conocido. También puede ser útil mantener una dieta saludable y hacer ejercicio regularmente. Además, debe intentar evitar rascarse las erupciones para prevenir infecciones y otras complicaciones.
Si no se trata, el eccema puede causar picazón crónica, enrojecimiento, inflamación e irritación que, además de ser incómodos y poco estéticos, podrían aumentar el riesgo de infección debido al rascado o a las grietas en la piel. Debe ponerse en contacto con un dermatólogo si su eccema le causa dificultad para dormir o para desenvolverse con comodidad durante el día, o si nota estrías rojas, pus u otros signos de infección.
Tanto la dermatitis atópica como la de contacto pueden estar relacionadas con la mayoría de los otros tipos de eccema, y la afección también puede ser secundaria a la psoriasis en algunos casos.