La hipertensión, también conocida como presión arterial alta, es una afección en la que la presión arterial en las paredes de las arterias es demasiado alta. Si no se trata, esto puede provocar problemas de salud graves, como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular e insuficiencia renal. Cualquier persona puede desarrollar hipertensión y es la enfermedad cardiovascular más anómala... [Wait, let me fix "más anómala" to "más común"]... es la enfermedad cardiovascular más común. Muchos casos pasan desapercibidos debido a la falta de síntomas o signos de advertencia.
La hipertensión puede tener muchas causas. Algunos de los factores de riesgo más comunes incluyen:
Los factores de riesgo para la hipertensión incluyen la edad, la raza/etnia y los antecedentes familiares, y estos son factores que no se pueden controlar. Los factores que sí se pueden controlar incluyen los medicamentos, los hábitos como el consumo de alcohol, una dieta alta en sodio, la falta de actividad física, la obesidad y el tabaquismo, así como afecciones de salud como la enfermedad renal crónica, los trastornos suprarrenales y tiroideos, y los niveles altos de estrés.
Si tiene la presión arterial elevada, significa que su presión arterial sistólica está entre 120 y 129 y su presión arterial diastólica es inferior a 80 mmHg. Esto no se considera una emergencia, pero indica que tiene un mayor riesgo de desarrollar hipertensión en el futuro. Además, es importante señalar que el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular aumenta con cada incremento de 20 puntos en la presión arterial sistólica o cada incremento de 10 puntos en la presión arterial diastólica para adultos de entre 40 y 70 años, a partir de una lectura de 115/75.

La hipertensión se diagnostica midiendo la presión arterial sistólica y diastólica. La presión sistólica es una medida de la fuerza sobre los vasos sanguíneos, y la presión diastólica es una medida de la presión en las arterias.
Las opciones de tratamiento para la hipertensión incluyen medicamentos y cambios en el estilo de vida. Es importante hablar con su médico sobre cualquier medicamento que esté tomando actualmente y hacer cambios para reducir los factores de riesgo como el consumo de alcohol, una dieta alta en sodio, la falta de actividad física, la obesidad y el tabaquismo. Tratar otros problemas de salud que aumentan el riesgo de hipertensión, como la enfermedad renal crónica, los trastornos suprarrenales y los trastornos tiroideos, también puede ayudar.
Para prevenir y controlar la hipertensión, es importante comprender los factores de riesgo y lo que puede o no puede controlar.
Los factores que SÍ puedes controlar incluyen:
Si no se trata, la hipertensión puede provocar una afección llamada hipertensión maligna, que puede endurecer las arterias y dar lugar a complicaciones graves como aneurismas, accidentes cerebrovasculares hemorrágicos y ataques cardíacos.
El aumento en el consumo de sodio puede provocar un aumento en la presión arterial, pero esto se puede revertir disminuyendo la ingesta. El aumento de peso también es una causa importante de hipertensión, y mantener un peso saludable es una de las mejores formas de prevenir y tratar la hipertensión.