¿Qué es la tendinitis de Aquiles?
El tendón de Aquiles es el tendón grande situado en la parte posterior del tobillo, que une los grandes músculos de la pantorrilla (gastrocnemio y sóleo) con el hueso del talón (calcáneo) y proporciona la fuerza necesaria en la fase de impulso del ciclo de la marcha. El tendón de Aquiles puede inflamarse debido al uso excesivo y a otros factores. Se estima que la tendinitis aquilea representa aproximadamente el 11% de todas las lesiones relacionadas con el running.
La tendinitis de Aquiles puede ser aguda o crónica; la tendinitis de Aquiles aguda es el resultado del uso excesivo o de entrenar demasiado y demasiado pronto, especialmente en superficies duras o cuestas. La tendinitis de Aquiles crónica (tendinitis que tiende a reaparecer) es el resultado de la falta de tratamiento médico para la tendinitis de Aquiles aguda.
- Síntomas de la tendinitis de Aquiles
- Dolor en el tendón durante el ejercicio o durante el calentamiento.
- Inflamación sobre el tendón de Aquiles.
- Enrojecimiento de la piel.
- Una sensación similar a un crujido al presionar los dedos contra el tendón y mover el pie.
Tratamiento para la tendinitis de Aquiles
- Inmovilización. La inmovilización (o el movimiento restringido) puede implicar el uso de un yeso o una bota ortopédica removible para reducir las fuerzas en el tendón de Aquiles y promover la curación.
- Hielo.
- Medicamentos orales. Los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, pueden ser útiles para reducir el dolor y la inflamación en la fase inicial de la afección.
- Fisioterapia. La fisioterapia puede incluir ejercicios de fortalecimiento, masajes y movilización de tejidos blandos, reeducación de la marcha y la carrera, estiramientos y terapia de ultrasonido.
- Ortesis. Las ortesis para los pies con elevación del talón alivian la tensión en el tendón.
Si su afección no responde a los tratamientos no quirúrgicos, puede ser necesario un enfoque quirúrgico.